Atucé el avispero y vinieron a por mí, un año después estoy cerrando la herida.
La eterna delegada que salía a la pizarra a apuntar, cuando la seño no estaba,
cual águila busca la presa que ose saltarse las reglas de la naturaleza.
Con la edad descubrí, el don de escribir para transformar las denuncias, lo chungo y las injusticias, en palabras que intentarían remover conciencias, con la ironía como armadura.
Pero hubo a quien no le hizo ninguna gracia y como buitre voló sobre la presa, que esta vez, era yo.
Sólo Iker Jiménez podría averiguar que pasó con el puto papel de mis últimas vacaciones de Navidad en el Clínico.
Cabe incluso la posibilidad, que ni lo rellenara, aunque mi agenda estaba cerrada y mi coordinadora informada.
Y sí, es posible, que me fuera sin haber recibido el ok escrito por su parte.
Menuda despedida para celebrar mi elección de plaza en otro hospital, el primer día de mis últimas navidades malva.
Un año después, llega el momento de la sanción,
menudo atrevimiento por mi parte,
considerar que las avispas me permitirían irme con las rosas y honores que merecía.
La infracción muy grave se quedó en leve, tras las alegaciones con la abogada del sindicato,
y sólo habría tenido que ver a tiempo la notificación del correo,
para desenmascarar las mentiras mezquinas que incluyeron en el “regalo”.
Quizás como venganza a mi exposición en los medios, no se puede gustar a todo el mundo.
Después de muchas noches de insomnio, tardes de terapia y meditaciones matutinas:
Voy a pensar que NO cumplí con mis obligaciones,
que entre todos los asuntos que habitan en mi cabeza,
olvidé rellenar el puto papel sin resguardo,
y la vida me regaló sólo un expediente,
para recordarme la importancia del “Aquí y ahora”
y apartar las interferencias del ruido en el que vivo.
Yo, Mónica Molner Andrés, no soy perfecta y soy responsable de mis actos,
así que para lo bueno y lo menos gustoso, asumiré las consecuencias,
aunque mi cabecita justiciera siga considerando desmesurada la medida, esa semana sin empleo ni sueldo,
será como aquellos permisos que disfruté a lo largo de tantos veranos en la malva.
Gracias avispas, por permitirme una desconexión, mientras vosotras, estáis agobiadas en vuestros cargos tan codiciados.
Borraré mi nombre de la pizarra y volveré después con mas fuerza y consciencia de lo que hago, eso sí, en otro hospital.
Querida Mónica. míralo por otro lado. Las avispas se encaran a lo molesto. Y no hay nada más molesto que la verdad.
Una señal del cielo de que vas por el camino correcto
Gracias Amelia, cambio enfoque para seguir adelante. Un abrazo;)
Querida Mónica, sabes que ser tan valiente y auténtica como tú tiene un precio, pero también un premio, la dignidad de vivir una vida coherente con tus principios y no rendirte en luchar por tus increíbles sueños, a pesar de tanto imbécil.Eres un ejemplo y un motor de lucha, energía y entusiasmo. Una gran mujer
Mi querida Carmen, otra gran mujer que he tenido la suerte de tener cerca.
Gracias por tus palabras;)
Yo, a mis 80 años, sigo luchando por personas como tú y no dejaré de hacerlo mientras viva. Te caen chuzos de punta, no importa, a otra cosa. Los miserables no saben hacer nada bueno. Pero no nos cambiaríamos por ellos jamás. Con todos los inconvenientes que nos crean y el mal que les sale por las orejas, qué bien estamos con la conciencia tranquila y el trabajo bien hecho! Enhorabuena por ser tan integra. Un abrazo enorme
Muchas gracias Carmen, recibo como un abrazo tus palabras;)
Hay gente que simplemente no acepta que la gente sea feliz.
Pero esa sonrisa que regalas, esa ironía y simpatía lo mola todo.
Así que avispas a su avispero y tu a ser feliz
❤️❤️❤️
Gracias Bárbara, te mando un abrazote;))
Enhorabuena por saber siempre qué decir y dónde estar.
Disfruta de tu tranquilidad como profesional y como persona, no necesitas demostrar nada. De muchos, no se puede decir lo mismo.
Un abrazo
Muchas gracias Macarena, a pesar de las piedras, es un gusto tener a compañeras como tú en el camino😘